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Laboratorio González Santiago

Lo malo que es el libro de Dan Brown y lo engachada que me tiene

21/03/12

Cayó el otro día en mis manos el librito este de Dan Brown, “El Símbolo Perdido”. Este autor se ha caracterizado por levantar polémicas con sus escritos, lo que normalmente sirve para catapultar sus libros a la categoría de best-sellers. Es triste recurrir a estos trucos, pero supongo que la calidad literaria de sus obras no permite otra cosa…

En este caso, el conspiranoico autor se dedica a destripar el manido tema masónico, alrededor del cual teje toda una trama más o menos increíble, tocando los tópicos del género, como el poder en la sombra, los contactos en las altas esferas, etc.

Cuestiones literarias aparte, el libelo me hizo pensar en el tema de la masonería; debe ser un tema que interesa, pues es frecuente verlo en la literatura de moda, bien condenándola, bien ensalzándola. Como sabéis, el espíritu de nuestra sección es utilizar la substantia gris por nosotros/as mismos/as, sin dejar que nos impongan ideas preconcebidas ni en un sentido ni en otro.

No obstante, debo confesarles que al ponerme a pensar sobre el tema, mi primera impresión fue positiva, y me explico: una institución que fue perseguida por el dictador fascista que campó a sus anchas por España durante unas cuantas décadas (me refiero a Franco, por si hay algún/a despistado/a), no puede menos que ganarse  mis simpatías a la primera. Máxime cuando veo que también fue perseguida por otras dictaduras y regímenes totalitarios (en la Alemania nazi, sin ir más lejos). Algo de positivo debe tener cuando semejantes ejemplos de bestialismo se preocupan tanto por eliminarla, fusilando a sus miembros, encarcelándolos, arruinándoles la vida a ellos y a sus familias, etc.

Nuevamente debo confesar que mi simpatía aumentó aun más cuando supe que la iglesia católica los ataca y condena (creo que incluso excomulga a sus miembros)… Pues si hacemos caso a aquella frase que dice que a la gente se la puede conocer por los enemigos que tiene, no puedo más que concluir que la masonería debe ser ¡la pera limonera, oiga! Y es que… ¿habrá actualmente institución más oscurantista que la iglesia? Personalmente lo dudo…

A pesar de todo esto, decido investigar un poquillo más… Así, me pongo a considerar el papel de la institución en la historia… y resulta que no puedo. Me doy cuenta de que como institución no se puede decir que haya hecho nada (aparte de algunas obras de beneficencia). Ni siquiera soy capaz de encontrar rastros de esa “mano en la sombra” que busca instaurar un nuevo orden mundial… Sí que hay sin embargo, muchos individuos que parecen haber pertenecido a la orden, y que si pueden ser juzgados históricamente…

Veo que entre ellos hay mayoría de artistas e intelectuales de renombre; también hay gente deleznable, pero, oh casualidad, parecen haber sido expulsados a la mayor brevedad posible. Se me ocurre que no estaría nada mal que alguna de las instituciones que condenan a la masonería (y que no voy a nombrar) adoptara esta práctica de expulsar de su seno a los miembros que cometen delitos de corrupción, abuso de menores, etc., en lugar de tapar el asunto y destinarlos a otra parroquia (¡uy, perdón!).

Veo que fueron ilustres masones los que ayudaron a liberar la práctica totalidad de América Latina de la injusta dominación de potencias europeas, pero no lo hicieron para enriquecerse, ni para instaurar un gobierno masónico ni nada similar. Si hay dudas sobre ello, podemos ir a los libros de historia y consultar cómo murieron personajes como José de San Martín, Simón Bolívar, O’Higgins, etc. Les ahorro la consulta: murieron exiliados, pobres, olvidados en habitaciones de alquiler, y desde luego no lo hicieron forrados de riquezas, ni detentando el poder político ni mucho menos.

Tampoco fue el caso de otros masones como Mozart (quien murió endeudado hasta las cejas), Churchill, Ramón y Cajal o Salvador Allende… por más que busco no veo en sus vidas nada que huela a poder ilimitado, riquezas o similares. Sí veo una altísima talla moral, que en algunos casos llegaba hasta el autosacrificio…

Por todo ello me hace gracia (más bien da risapena) que nos entretengamos con libritos como el que comencé nombrando, que intentan hablar de conspiraciones en la sombra, distrayendo nuestra atención de conspiraciones mucho más evidentes, que ocurren delante de nuestras narices; conspiraciones que hacen que los ricos tengan cada vez más dinero, y los pobres menos; que siguen dando a los lobos la guarda del gallinero, y nuestro dinero a quienes han contribuido a generar esta situación que vivimos a escala global (quien tenga interés puede investigar donde estaban hace unos años los tecnócratas que se van instalando en los gobiernos europeos como Italia, Grecia, algunos ministros españoles, etc). ¡¡Para que luego hablen de la mano negra de la masonería…!!

¡¡Ash!! ¡¡Lo malo que es el libro de Dan Brown, y lo enganchada que me tiene!!

hipatia@eldiariodetenerife.com

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