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Cuba: aquellos chalados en sus locos cacharros

09/04/12

  • Nadie sabe el porqué de la extraña afición de las autoridades cubanas a limitar la exportación de coches para que estas reliquias sigan circulando

La Habana.- Ustedes me dirán por qué las autoridades cubanas ponen tantas pegas a la importación de vehículos desde cualquier país. Quizá para que este museo viviente que es La Habana siga vigente y sea admirado en todo el mundo.

Porque estos coche de los cuarenta, de los cincuenta, que ruedan por las carreteras, estos viejos pero bellos cacharros, sólo se encuentran en la capital de Cuba. Han resistido a la revolución. Son los restos del imperialismo, del lujo que se justamente se cargó el régimen de Castro.

No nos hemos resistido a  fotografiar algunos para ustedes. Son viejas monturas que funcionan de milagro, pero funcionan; que no pasanla ITV, porque en Cuba no saben lo que es eso. Y que son la delicia de los turistas, que los fotografían constantemente.

Los encuentras en cualquier lugar. En las paradas de taxis o circulando por las carreteras. Muchos visitantes los alquilan para sus excursiones por la isla. Y milagrosamente llegan a todas partes. Sus chóferes conocen al dedillo su mecánica, porque en un país de supervivientes la necesidad obliga. Son aquellos chalados en sus locos cacharros, como en la película de Ken Annakin (1965).

Hay algunos que serían el orgullo de los coleccionistas, si las sucesivas reparaciones se hubieran hecho no con piezas fabricadas en tornos caseros, o con burdo cemento o masilla de dudosa reputación, sino en las fábricas de Detroit. Una maravilla.

Estos coches, como decimos, resistieron la revolución y  se han adaptado a los nuevos tiempos “aperturistas” –vamos a llamarlos así— del régimen cubano. Son un poco la mascota, el color de la vieja y destartalada Habana, que lucha por conservar su identidad de ciudad bella y descuidada, atormentada arquitectónicamente por el paso del tiempo y la desidia.

Hemos aprovechado el viaje del papa a Cuba y nuestra estancia enLa Habana para retratar estos vestigios. Hasta una famosa fábrica de ron, Havana Club, aprovecha este paisaje automovilístico para hacer propaganda de su producto. En una bella estampa, por cierto.

Es curioso que este país sea la cuna de marcas famosas en el mundo entero. Los relojes Cuervo y Sobrinos se empezaron a fabricar aquí. El Havana Club es uno de los mejores licores del mundo. El Cohiba, marca creada en 1966, sigue siendo un gran tabaco, favorito de los buenos fumadores de puros. El Cohiba auténtico, que Fidel regalaba –y seguramente regala—a los poderosos amigos que tiene, entre ellos el ex presidente español Felipe González.

En fin, que al paisaje de La Habana actual, tan exótico, tan estrafalario, le da color esta colección de automóviles, tan bellos, tan demodés y tan futuristas al mismo tiempo. Porque parecen del espacio algunos de ellos. Lo viejo, es curioso, se vuelve futurista.

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