Terrible persecución a los empleados de CajaCanarias, por parte de Banca Cívica, y despidos masivos
26/06/12

Álvaro Arvelo fue engañado por los mangantes de Banca Cívica.David Cova traicionó a su mentor. Y Francisco Santana, el gran inquisidor.
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Métodos de presión intolerables, llantos en los pasillos y amenazas a los más jóvenes (y más baratos de liquidar) para que dejen sus empleos
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El ex director general, David Cova, también puede irse a la calle, se habla de Jesús Brito como director de la Oficina Principal y quien se erige en jefecillo es un tal Francisco Santana, que acaba de llegar
Se terminó el ciclo. Ayer comenzó una auténtica persecución sobre empleados de CajaCanarias por parte de la casi extinta Banca Cívica, cuyos dirigentes se han comprometido con el nuevo dueño, CaixaBank, a entregarles una entidad “cribada” laboralmente.
Sin ningún escrúpulo llevan a cabo esta criba. Jóvenes empleadas, algunas incluso embarazadas, lloraban por los pasillos de las oficinas, tras haber sido presionadas para que acepten bajas voluntarias temporales, se vayan al paro y luego sean reubicadas, o indemnizadas. A quienes se nieguen se les amenaza con destinos fuera de Canarias y con indemnizaciones reducidas si se niegan a marcharse.
Fue tan brutal, ayer, la represión laboral y la persecución a los empleados que el sindicato más importante de CajaCanarias, SIBAC-CSICA, emitió ayer tarde un comunicado en el que indica que “se han traspasado todas las barreras que se pueden permitir y no vamos a tolerar que se presione a la plantilla de esta manera, con mentiras, con mensajes de desánimo y de miedo. Los únicos despidos que deberían producirse en Banca Cívica son los de los responsables de este tipo de mensajes, que una vez más suponen un freno al normal desarrollo y a la aplicación del acuerdo laboral de reestructuración”.
El comunicado añade que “si es verdad que éste no es el estilo de trabajo de La Caixa no sólo deben decirlo, sino demostrarlo. Porque “invitar” a los compañeros personalmente a que se vayan de la empresa es una aplicación encubierta de despidos disciplinarios y esto, además de ilegal, es inmoral y sólo demuestra la catadura de quienes lo realizan”.
Curiosamente, en estos días se ha conocido una sentencia muy importante dictada por el Tribunal Supremo, que anula una baja laboral voluntaria por haber sido firmada por el empleado bajo presión y amenazas de la empresa. Un caso parecido al de los que estamos hablando.
El sindicato citado añadió que “instamos a que, de inmediato, Banca Cívica, La Caixa o quien quiera que sea, identifiquen y propongan el despido disciplinario de los “compañeros” capaces de “invitar” a otros a que se vayan, bajo la amenaza de despido. Esto sólo demuestra la falta de escrúpulos de algunos, a los que denunciaremos con nombres y apellidos en su momento; e incluso a los medios de comunicación”.
Hoy se firma en Sevilla la fusión por absorción de Banca Cívica (Caja Navarra, Caja Sur, CajaCanarias y Caja de Burgos) con CaixaBank. Y el sindicato de referencia ha convocado a los empleados para que se manifiesten, a las 10 de la mañana, en la puerta de la oficina principal de CajaCanarias en Santa Cruz, cuyo director, un hombre querido por todo el mundo, un caballero de la banca, Ángel Galán Arteaga, dejará su puesto el viernes de la semana próxima. Galán encarna el antes y el después de CajaCanarias: siempre hizo el bien a todo el mundo y defendió con uñas y dientes la entidad tan querida por los tinerfeños.
Se habla de que será sustituido por Jesús Brito, que había sido destinado a los servicios centrales de Banca Cívica en Madrid, que también puede ser el encargado de liquidar el inmovilizado de CajaCanarias en las islas.
El sindicato SIBAC-CSICA añade que “hasta el día 15 de julio de 2012, las medidas de reestructuración (prejubilaciones, bajas incentivadas y suspensiones temporales) son totalmente voluntarias hasta alcanzar el límite máximo de 1.500 personas. En caso de no llegar al número establecido nos podrían aplicar la diferencia: suspensiones forzosas por un año como máximo, con derecho a cobrar el paro más un 25% de sueldo, congelando los préstamos, manteniendo la antigüedad, las cotizaciones a la Seguridad Social y todos los beneficios sociales (seguro privado de salud, aportaciones al fondo de pensiones, etcétera) y la garantía del retorno a la empresa. Cualquier otra interpretación es malsana y ajena a la realidad”.
Finalmente, el sindicato recomienda a los trabajadores de CajaCanarias que no asistan a este tipo de reuniones con sus jefes sin estar acompañados de un delegado sindical, por temor a que los engañen.
Repetimos que ayer, en los pasillos de todas las oficinas, se ha vivido un drama. Quieren despedir a los más jóvenes porque son los más baratos de indemnizar. Y a los mayores se les jubila, sin más explicación, si cumplen los requisitos de edad.
Se habla de que David Cova, director general de CajaCanarias hasta la fusión de las cajas y ahora alto cargo de Banca Cívica, se va a su casa. Cova no ha sido, al parecer, demasiado leal con el hombre a quien le debe su carrera en CajaCanarias: Álvaro Arvelo, todavía presidente de la entidad. Arvelo intentó salvar la Caja de la nueva normativa bancaria, pero fue sepultado por la ambición de los dos liquidadores de Banca Cívica: Enrique Goñi (Caja Navarra) y Antonio Pulido (Caja Sol). Estos dos nos engañaron a todos: a Arvelo, a los empleados de la Caja tinerfeña, a los medios de comunicación, a todo el mundo.
El futuro de Álvaro Arvelo no lo sabemos. Él no ha querido hacer declaraciones. Pero es un hombre respetado y querido por todo el mundo, que intentó salvar CajaCanarias de la voracidad de sus socios, al parecer sin poderlo conseguir. La historia tendrá que contarse en su totalidad.
Muchas miradas de los empleados se dirigen a un nuevo personaje que lleva la dirección comercial de la entidad: Francisco Santana. Procede de Caser –la empresa aseguradora de las antiguas cajas— y ha sido “adoptado” por los dirigentes de La Caixa/CaixaBank para regular los estertores de Banca Cívica, seguramente con la promesa de incorporarlo al nuevo “staff” local. Los sindicatos lo señalan, de momento sin nombrarlo, como el hombre encargado de la depuración final. Sus contactos han sido muy frecuentes, diarios puede decirse, con el delegado de La Caixa para Canarias, Andrés Orozco, que ya despacha en la sede central de CajaCanarias. Y todo a espaldas de Álvaro Arvelo, que ayer derramó lágrimas por el derrotero que había tomado “su” CajaCanarias.
Fue bonito mientras duró. Por mucho que quiera su nuevo dueño respetar su nombre, el de CajaCanarias, ya nada será igual. CajaCanarias ha muerto. Ni los métodos serán los mismos, ni será igual su filosofía. Los últimos en pagar los platos rotos de las fusiones han sido los propios empleados, represaliados ahora y, por lo que se ve, sin piedad.





















