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España, obnubilada por su equipo nacional de fútbol

03/07/12

  • Los éxitos de la Selección Española y su nueva gesta europea refuerzan la idea de país y anulan, aunque sean de una manera efímera, los nacionalismos

Super Del Bosque. Así circula por la Red. Con el cuerpo del rey destronado por Iniesta: Balotelli.

España está obnubilada por su equipo nacional. Ha hecho más la selección de Del Bosque por la unidad de España que varios siglos de intentos. Todo el mundo se une en torno a La Roja y, desde luego, los nacionalismos viven sus peores momentos.
Porque ver a catalanes, vascos y demás, unidos como una piña, vibrando con la interpretación del himno de España, visitando juntos al rey, haciéndole cariños a las infantitas y defendiendo el orgullo de España –no de Cataluña, ni del País Vasco, sino de España—  no tiene precio.
Uno se plantea, cuando presencia todo esto, qué queda del viejo y del nuevo nacionalismo ramplón. Hasta quienes se manifiestan enemigos de España celebran sus triunfos y salen a la calle con la bandera roja y gualda. Realmente se trata de una marea, de una marea imparable.
Este sentimiento se vivió con la anterior Eurocopa y con el Mundial de Sudáfrica y ha permanecido. La Selección Española es el equipo de todos, sin fisuras. Los jugadores de distintas procedencias se han convertido en amigos y las viejas rivalidades se han superado. Ha primado la inteligencia sobre los sentimientos primitivos y el problema se ha terminado.
Y Vicente Del Bosque tiene mucho que ver con la superación de viejas rencillas sin sentido. Ha sabido darle al equipo nacional una personalidad incuestionable, una unidad que es el secreto de los triunfos y la camaradería que debe imperar en un conjunto de chicos jóvenes, unidos para practicar el deporte, el rey de todos los deportes.
Esta es la grandeza de esta Selección Española, la unidad, acompañada de un funcionamiento que parece el de una máquina fabricada por un viejo relojero suizo. Los jugadores se entienden con una mirada, pueden pasarse los balones con los ojos cerrados, cada uno sabe dónde va a estar el otro en el momento preciso. España, desde luego, es la mejor.
Estos homenajes tributados al combinado nacional son muy merecidos porque en ellos se reconoce una filosofía del fútbol distinta, nueva; una forma de jugar magistral que está creando escuela y que ha pasado a la historia de este deporte, que es una historia de grandezas incuestionables y, en nuestro caso, de fracasos que parecía que nunca acabarían. Pues vaya si acabaron.
Estos chicos han hecho ya historia. Jamás un equipo de selección había conseguido tres triunfos seguidos de competiciones con esta entidad. Y jamás un entrenador había ganado tantos campeonatos como Del Bosque, con La Roja y con el Real Madrid. España es la mejor.

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