Este diario en la Red publicó ayer una gratísima noticia: el próximo derribo de los absurdos bares construidos en la explanada de Martiánez del Puerto de la Cruz. Por fin, los transeúntes, ya sea a pie o motorizados, podrán ver el mar desde uno de los parajes más bellos de la ciudad norteña. Por fin se pone fin a dos décadas de aberración urbanística. Parece que comienza la remodelación estética de la ciudad, que tendrá continuación en el casco urbano, gracias a los proyectos –esperemos— de la arquitecta y urbanista María Luisa Cerrillos. Lavarle la cara a esta ciudad es muy importante, porque el Puerto tiene que recuperar el turismo de calidad, de cinco estrellas, sin abandonar a los viejos del Imserso que han mantenido la ciudad durante estas tres décadas. Pero ha de cambiar el rumbo y esto sólo se consigue con ocio adecuado, hoteles de cinco estrellas –o de cuatro, remodelados— y una buena promoción exterior, que hace años que no se da golpe en esto. O sea, que me alegro mucho de que estemos en las vísperas de un nuevo Puerto de la Cruz. Ya era hora.-SÓCRATES.