Y Angelo Iannaccone llegó al Cabo Norte en un “Fiat 500”, desde el Puerto de la Cruz
02/08/12

Angelo Iannaccone, muerto de frío, despliega una bandera de Canarias en los confines de Noruega, en el Cabo Norte.
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Ida y vuelta, empleará 13.000 kilómetros por carretera este empresario portuense de 69 años que ya había llegado a Moscú, con el mismo coche, en otro viaje
Angelo Iannaccone, un empresario italiano afincado, casado y ensolerado en el Puerto de la Cruz, Tenerife, llegó ayer a Nordkapp (Noruega), en el Cabo Norte, con un “Fiat 500” de 1973, matrícula TF 2755 E. ¿Cómo un coche de 41 años puede resistir esos cambios de temperatura y esas rutas tan incómodas? Pues el secreto está en que ha sido preparado por un mecánico excepcional, Lalo Pérez, hijo de Manuel Pérez, el famoso “eléctrico” portuense, que enseñó a varias generaciones de especialistas.
Angelo, empresario próspero del ramo de los congresos turísticos y eventos multitudinarios (él fue quien organizó la famosa reunión de los astronautas, en el Sur de Tenerife, hace unos meses) no se puede estar quieto. Tiene 69 años pero sólo en el DNI. Ha hecho 6.500 kilómetros desde Sevilla al Cabo Norte; pero partió de Tenerife, donde vive. Y hará otros 6.500 al regreso.
En su ruta de ascenso, a veces solo y a veces acompañado de su hermano, Giampaolo, al que recogió en Bérgamo, pasó por España, Francia, Italia, Austria, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia. Y en el de regreso transitará por Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Austria, Italia, San Marino, Francia y España de nuevo.
El reto es cubrir los dos puntos más extremos de Europa y hacerlo en 35 días. Espera conseguirlo. De momento ha hecho lo más difícil, conquistar el Cabo Norte. Ayer nos enviaba estas fotos de su hazaña. El regreso a la isla está previsto para el día 20 de agosto. Angelo, para celebrar su gesta, quiere organizar una fiesta en uno de esos guachinches que tanto le gustan, en los altos de Santa Úrsula, por ejemplo.

Hasta este punto extremo de Europa, en el Cabo Norte, llegó ayer Angelo Iannaccone.
El año pasado, con el mismo coche, llegó a Moscú después de haber caído a una zanja que lo sepultó, con coche y todo, en una de las ex repúblicas soviéticas. Lo sacó un agricultor que pasaba por allí con su tractor. A Angelo le encantan los coches de otras épocas, que Lalo Pérez le restaura. Este año se fue a África en un viejo “Panda” de su propiedad, a llevar alimentos y material escolar a los niños del interior de Senegal y Gambia. Pero las autoridades de aquel país querían dinero por todo: por dejarlos entrar, por dejarlos salir, por dejarlos circular. Un desastre. Lo del Cabo Norte es más frío pero más relajado. Y mucho más civilizado.
Su pequeño “Fiat 500” tiene de todo, hasta navegador. Lalo Pérez es un manitas y le ha enseñado mecánica básica a Angelo Iannaccone. El coche fue matriculado hace 41 años y sigue tan campante. Está distinguido con los colores de España y de Tenerife y verlo circular es todo un espectáculo.
Angelo y su hermano pernoctan en moteles de carretera y sólo de vez en cuando se permiten un homenaje. El equipaje es ligero porque no caben muchos corotos en el pequeño vehículo. Es de suponer que un día Angelo done su coche a un museo tinerfeño para que lo exponga en sus salas. Pero esto ocurrirá cuando decida no emprender nuevas aventuras. Le queda China. Es su reto.
























