El bello Georg Gänswein, a quien en el Vaticano llaman “George Clooney”, arzobispo y secretario del papa, se va con él al convento de clausura

15/02/13

  • Pero no estará enclaustrado y seguirá siendo prefecto de la Casa Pontificia hasta después de ser elegido el nuevo papa, que decidirá
  • La revista “Vanity Fair” le dedicó su portada, con un titular: “Ser guapo no es pecado”

Monseñor Georg Gänswein, a quien en Roma llaman “George Clooney”

Roma (enviada especial).- Georg Gänswein, a quien el papa Benedicto XVI ordenó hace unos meses obispo y elevó a la dignidad de arzobispo de Urbisaglia, seguirá con él en el convento de clausura Mater Ecclesiae, dentro de los límites de la Ciudad del Vaticano, pero no en calidad de enclaustrado.

Gänswein, alemán, de 56 años, gran deportista e involuntario seductor, seguirá jugando su partido de tenis semanal en un club de Roma y recibiendo cartas de amor de mujeres de todo el mundo, rendidas ante su belleza.

La revista “Vanity Fair”, en su edición italiana, le dedicó recientemente una portada, con el título: “Ser guapo no es pecado”. Gänswein ha demostrado su lealtad al papa dimisionario y fue quien descubrió a Paoletto, el mayordomo infiel, en el llamado caso Vatileaks.

Amado y odiado en el Vaticano, monseñor Gänswein acompañará al papa a Castelgandolfo y luego al monasterio citado, en compañía de las cuatro laicas italianas consagradas que atienden al anciano pontífice. Los expertos en derecho canónico estudian si el papa podrá conservar su nombre y su condición de cardenal, aunque es seguro que seguirá siendo obispo.

Portada de la edición italiana de la revista “Vanity Fair” con Gänswein como protagonista.

Monseñor Gänswein continuará como prefecto de la Casa Pontificia durante la sede vacante y el cónclave. Cuando llegue el nuevo papa “Dios dirá”, dijo ayer mismo un portavoz vaticano. El secretario principal del papa es un experto en derecho canónico y se lo rifarían las universidades católicas de todo el mundo, algunas de las cuales le han ofrecido que se incorpore a su plantilla.

Pero parece que el padre Georg –le llaman “George Clooney” en Roma, a causa de su atractivo físico: rubio y con ojos azules, cuerpo atlético y simpático— prefiere la sede de San Pedro, donde se mueve como pez en el agua.

Lo extraño de la situación, con un papa dimisionario y no fallecido, dispara los comentarios. Y se postulan al papado varios cardenales. Otros prefieren entrar en el cónclave como no elegibles, agobiados por el exceso de responsabilidad que conlleva el pontificado.

Ya se sabe que en el cónclave quien entra papa, sale cardenal, un dicho que da a entender que no existen favoritos. Y se citan siempre los casos de Juan XXIII, de Juan Pablo I y de Juan Pablo II, que habían reservado pasajes de vuelta a sus sedes cardenalicias.

Hasta la chimenea del humo blanco/humo negro va a ser revisada. En un cónclave anterior, el humo se salió de su conducto habitual y estuvo a punto de afectar gravemente a los purpurados con dificultades respiratorias. Ahora se revisa por los técnicos para que no vuelva a dar un susto a los electores.

Volviendo a monseñor Gänswein, se le augura una carrera relevante en el Vaticano, si el elegido es un pontífice afín a Ratzinger. De lo contrario se le daría un destino arzobispal adecuado o se le nombraría nuncio en un país extranjero –los nuncios son arzobispos–, a la espera de nuevas oportunidades. Es joven, sólo tiene 56 años, y se trata de un hombre muy brillante. Será cardenal, más pronto que tarde.

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El dedo de Mustafá

Cuenta la vida de un profesional de la información, apartado de la enseñanza por la vía de la insidia, que narra sus experiencias a los jóvenes redactores de un diario y a los alumnos de un curso en la Universidad.Desnuda su alma para ellos. Vuelca en el relato sus miedos, sus dudas, sus momentos de gloria. Leer más

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