El caramelo de CC se puede volver muy amargo

Entre tanta marea de noticias sobre pactos, que hoy sí y que esa misma noche saltaban por los aires, ya llevamos un mes entretenidos y haciendo cábalas sobre quién y de qué manera se gobernará en Canarias.

Parece que por fin el tan ansiado y perseguido pacto entre CC y PSOE está firmado y han sido capaces ambas formaciones, no sin tremenda carajera interna, de resolver aceptablemente casi todos los movimientos disidentes de algunos miembros díscolos que ponían en grave riesgo de fracaso dicho idilio.

Sólo restan unos pocos cuernos maritales que a día de hoy parecen irreconducibles y que además algunas declaraciones recienten parecen dar a entender que a pesar que son plazas importantes, háblese de Santa Cruz o del Puerto de la Cruz, los de la rosa los darán por amortizables gracias al resto de objetivos alcanzados. Bueno, a ver qué pasa en La Laguna, la madre de todas las batallas.

Recorrido este sendero lleno de obstáculos ahora nos toca la quiniela de quiénes ocuparán las consejerías y las peleas y puñaladas internas para colocarse en el segundo nivel del Gobierno. Parece que la tan prometida renovación si se aplicará a algunos, pero que otros dinosaurios se perpetuarán en sus puestos por los siglos de los siglos amén.

Previsiblemente, la próxima semana tendremos ya nuevo presidente investido y seguramente a los nuevos consejeros tomando posesión de sus despachos. Será entonces cuando podamos analizar la seriedad de este equipo aunque me anticipo y me parece a mí que no va a pasar a la historia como el más preparado y eficaz de los recientes.

Con todos estos movimientos, las huestes y barones de CC regresan a sus cuevas y además con arengas autocomplacientes y aptitudes positivas, seguramente porque sus jefes también creen que el trabajo realizado estos meses ha sido beneficioso para la marca de las siete estrellas verdes, secuestradas por la vergüenza de algunos de sus dirigentes que no se atreven a ondearla para no hacer demasiado evidente su tendencia derechista.

Pero yo creo que quien ha salido indudable ganador durante estos últimos meses en Canarias es, sin duda,m el Partido Socialista de Canarias. Si recuerdan, el partido de la rosa de espinas se presentaba a las elecciones de mayo más dividido que nunca, desahuciado incluso por sus propios miembros, quienes no daban un duro por su candidata, por otro lado una chica sin preparación y totalmente gris, y sufriendo una guerra de ubicación ideológica en la península con un secretario general casi desconocido también y sin mucho carisma.

Pues a pesar de eso, el Partido Socialista gana en Canarias en votos y además isla a isla, salvo el problemilla gomero, recupera posiciones y alcaldías en todas ellas, incluída La Palma donde estaban difuntos pero resucitaron a última hora. Es decir, con respecto a los últimos cuatro años, que eran la tercera fuerza en Canarias, pues ahora se sitúan como la ganadora por votantes y si analizamos la consolidación del poder rojo en las islas vemos como medio norte y sur de Tenerife, por ejemplo, es socialista, al igual que media isla de La Palma.

Yo me confieso el mayor sorprendido por estos resultados pues como digo el partido estaba roto, sin liderazgo y con una candidata de última hora a la que nadie conocía y que apurado sabía hablar de política. Pero de nuevo la familia socialista ha demostrado que son fieles a sus ideas, y aunque muchos de ellos lo hicieron tapándose la nariz del asco, volvieron a votar a sus siglas y de ahí sus buenos resultados.

Sin embargo, sobre Coalición Canaria no puedo decir lo mismo; es más, diré todo lo contrario, porque creo que son los grandes perdedores y lo que es peor no lo quieren reconocer y no son capaces de hacer autocrítica, lo que sin duda los llevará a la extinción en los próximos comicios.

La pérdida en votos de CC ha sido una sangría solo superada por la tormenta perfecta del PP. Si analizamos Tenerife, han perdido cuarenta mil votos; en La Palma han retrocedido también significativamente; en La Gomera prácticamente han desaparecido; en Gran Canaria más le valía cerrar el circo que tienen y despachar a sus representantes pues son irrelevantes a nivel de la isla redonda. Solo en El Hierro, y creo que ha sido por haber pasado una travesía  en el desierto de la oposición estos cuatro años atrás, y en Lanzarote y Fuerteventura es donde han mantenido sus resultados, aunque son dos polvorines a punto de estallar en cualquier momento.

Por esta reflexión y por la bajada en votos y consecuentemente en parlamentarios, creo que deben hacer autocrítica y recuperar el voto rural, nicho tradicional de los nacionalistas y que ahora es  donde se les han colado otras fuerzas. Y sobre todo ilusionar a la gente de las ciudades, pues a pesar de mantenerse en Santa Cruz “in extremis”, en Las Palmas de Gran Canaria no existen y en La Laguna se suicidaron.

Pues a pesar de todos los datos reflejados, las lumbreras del partido nacionalista (al menos por el momento) han decidido pactar con el partido ganador de las elecciones, lo que supone en la práctica reforzarlos y darles cuota de poder en gobiernos como el autonómico, en cabildos y en muchos ayuntamientos.

Queridos nacionalistas, esa alegría que reflejan hoy por continuar en el Gobierno de Canarias es el caramelo amargo y envenenado que supone, a la larga, reforzar a su mayor enemigo. Y, sin duda, en cuatro años más la distancia del PSOE sobre Coalición Canaria  será mayor y si se recupera el PP, ustedes, CC, pasarán a ser la tercera fuerza con permiso de Podemos y Ciudadanos.

Lo dicho, están al borde de la extinción por el ansia de poder y por no haber elegido como socio de Gobierno al más débil, que en este caso es el PP, cuyos dirigentes se vendían por la envoltura del caramelo o por un mendrugo de poder.

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com