Saltan chispas

stelline-113201_640

Normalizada la situación post electoral en Canarias, todos los partidos estudian las estrategias para superar los bajos resultados recién obtenidos o para rentabilizar mejor sus esfuerzos ante el electorado en los próximos comicios generales.

Unos y otros, ya en su fuero interno, han destripado sus vísceras ante sus órganos ejecutivos y ahora tienen que tomar decisiones drásticas para poder emprender con optimismo estos cuatro próximos meses cruciales.

Muchos de los pesos pesados de la mayoría de partidos han alzado la voz para pedir responsabilidades por las malas decisiones que les han llevado a unos a perder un poder significativo en Canarias y a otros a reclamar obediencia a fichajes mal encajados o a abanderar vendettas pendientes dentro de las organizaciones.

Si les parece, podemos empezar por el Partido Popular de Canarias, que a pesar de sufrir una dirección férrea y dictatorial por parte del señor ministro de Industria, y del miedo interno del personal por caer en desgracia del virrey de Gran Canaria y por sufrir su cólera, vía guillotina, ya escuchamos entre pasillos, aunque aún en voz baja, críticas abiertas sobre su nefasta estrategia contra Paulino. Estrategia que al final supuso ir contra el propio pueblo de Canarias y que, junto a sus erróneas designaciones de candidatos, han llevado al PP a una debacle electoral histórica que en un partido político democrático normal supondría su inmediata destitución.

Sin embargo, el todopoderoso señor Soria solo ha reconocido errores y pretende ser el el regenerador del desastroso funcionamiento  y organización de su partido en Canarias. La pena es que la peña del PP está acojonada y solo un ex diputado se atreve en público a poner a parir a su ex jefe político.

Lástima que no haya más voces alzadas en el partido conservador de Canarias para poder remontar el vuelo en noviembre, pues me temo que su dirigente magnífico solo está buscando su retiro dorado y le importa tres pimientos el partido.

Por otro lado, contemplamos a un Partido Socialista Canario que ha superado con nota las negociaciones de Gobierno con su socio nacionalista y se ha tragado las infidelidades y trapisondas típicas de los pícaros nacionalistas y todo ello haciendo de tripas corazón. Y porque una vez tocaron poder en la legislatura pasada no procede volver al desierto de la oposición, porque hay muchas bocas que alimentar.

Las peleas internas, superadas por sus excelentes resultados electorales que no se creían ni los más optimistas, han hecho que los “barones y baronas”, con perdón, hayan reculado a las mazmorras y estén esperando velando armas para volver a retomar la guerra interna de trincheras del PSOE.

Cierto es que superaron, incluso, una supuesta imposición desde Madrid en los últimos momentos de los nombramiento de los consejeros y ahí volvieron a aparecer viejos fantasmas que ahora que se preparan las estrategias para noviembre serán el germen de las puñaladas que se esperan.

Tocados en este movimiento quedó su cacique en La Laguna y su otro líder local de la capital canariona, que son dos peligrosos enemigos y que ambos saben nadar muy bien en el fango de las traiciones y están preparando sus movimientos para devolver las bofetadas recibidas en estos días de constitución del Gobierno.

En los dos grandes partidos nacionalistas, el de siempre y la herramienta política del señor Rodríguez para sus venganzas, las aguas bajan bien revueltas a pesar de lo que pudieran aparentar.

En la Coalición han salido reforzados con la constitución del nuevo Gobierno pues han podido garantizar importantes cuotas de poder y colocar a todos los compromisos adquiridos en su guerra paulinista/clavijista interna. Y en Nueva Canarias porque ha dado un salto significativo geográficamente y han pasado de ser influentes en su gran bastión de Gran Canaria a empezar a tener representación en muchas otras islas.

Sin embargo, a pesar de que pareciera que ambos puedan estar satisfechos, lo cierto es que han llegado a un momento límite en que las dos organizaciones deben acordar la confluencia o definitivamente vivir para siempre por separado.

Las próximas elecciones a Cortes Generales marcará el destino de ambas formaciones pues si no se agrupan y siguen por separado se arriesgan a que la implantación de los chicos de Román en el resto de las islas pueda llegar a ser muy importante y hacer imposible aquel acuerdo de repartirse entre ambos las islas mayores y las provincias. Se trata, pues, de la convergencia o la división definitiva del nacionalismo y la imposibilidad de alcanzar gobiernos en mayoría de obediencia canaria en un futuro.

También asistimos a la defunción del CCN y del partido aglutinado por el señor Bravo de Laguna en Gran Canaria que han desaparecido o están en vías de extinción por excesivos personalismos, por lo que muchas de las personas que apoyaron  ambos proyectos serán muy importantes en cuanto a qué opción política dirijan su futuro voto; y ahí están trabajando sobre todo el PP, CC y NC.

En cuanto a los partidos emergentes, tenemos a Podemos que no ha superado que la realidad les haya situado en el Parlamento con menor presencia de la que se esperaba y que además está atravesando por luchas intestinas internas, a nivel nacional,  pues la mayoría de sus miembros se han dado cuenta de que su dirigente máximo, el señor Iglesias, no es más que otro hábil pero en definitiva dictador que pretende controlar y manejar ese movimiento a su antojo. Y todo ello al servicio del interés del populismo americano que pretende desestabilizar el continente unido para devolverle a los europeos las matanzas, violaciones, saqueos y atropellos que las potencias colonialistas europeas hicieron en toda América varios siglos atrás.

Por otro lado, tenemos a los desconsolados de Ciudadanos que van por ahí arrastrándose y llorando por las esquinas echándole las culpas al sistema electoral de no tener representación en el Parlamento regional. Pero no dicen que lo que les interesa es que solo valgan los votos de las dos capitales de provincias y que el resto de 86 municipios de Canarias les importa un níscalo. De esa manera ellos con presentarse a esos dos municipios y con el mínimo esfuerzo y dinero pueden ganar mucho; pero, claro, no conocerán y no les importa el sentir del resto de los canarios. Cuando lo que deberían es demostrar más democracia y menos dedocracia y dependencia del señorito de Cataluña que ahora ha constituido una gestora en Tenerife para contrarrestar el librepensamiento de algunos, cuando se les supone que la libertad ideológica y la participación son sus señas de identidad.

Por eso yo a los canarios les digo que el sistema de triple paridad es el que ha conseguido mantener una comunidad unida y el único sistema que ha superado y mantenido a raya las apetencias y ambiciones de las islas mayores. Si esto se cambia más vale que el resto de las islas constituyan una nueva comunidad autónoma y dejemos a Tenerife y Gran Canaria que se maten entre sus miserias y envidias.

En definitiva, que las puñaladas irán en aumento en los partidos y descubriremos numerosos cadáveres políticos en las cunetas durante estos próximos meses. Todo sea por la regeneración política; la pena es que volveremos a ver a los mismos, o sea, a los de siempre, con más de 60 años y con más de 30 años al servicio público encabezando las candidaturas y ocupando los puestos de gobierno. ¡Qué pena de sociedad!

Compartir en Redes Sociales

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com