Terror en Venezuela

Cientos de personas mueren cada día violentamente en Venezuela./rtve.

  • El número de muertes violentas es ya aterrador, no sólo en Caracas sino en todo el país

En esta guerra civil encubierta que vive Venezuela, en esta ola de terror tantas veces alentada desde el Gobierno, todos sus miembros refugiados en Fuerte Tiuna, parapetados tras las Fuerzas Armadas, mandadas por generales chavistas, el número de muertos ya asusta. Incluso el de funcionarios y miembros de los distintos cuerpos armados.

Una reciente información publicada por el periódico “El Universal” indicaba que han muertos cientos de funcionarios y cientos de militares víctima de la violencia. Y Foro Penal asegura que durante 2016 el Gobierno de Maduro hizo 2.732 nuevos presos políticos. El general crítico Isaías Baduel, compadre de Chávez y ex ministro de Defensa, ha sido detenido de nuevo y encarcelado hasta el 3 de marzo “por violar las condiciones de su libertad condicional”, según el Gobierno. En resumen, por criticarlo.

Hasta los cementerios son asaltados./crónica.uno.

Cientos de personas se apilan cada fin de semana en las morgues de todo el país, muchas de ellas sin identificar, sin ni siquiera ser reclamadas por sus familiares. Pasan a ser sepultadas en  fosas comunes de los cementerios. Muchas de ellas son miembros de bandas armadas, aniquiladas por otras bandas rivales. En sólo 14 horas después de empezar el nuevo año, 15 personas murieron violentamente en Caracas, a más de un fallecido por cada hora del año transcurrido. ¿Hasta cuándo se podrá soportar esta barbarie?

Las casas de las personas contrarias al régimen, y que lo manifiestan, son allanadas por personas sin identificar. Destrozan el mobiliario y queman las viviendas. Se trata de los comandos chavistas. La policía no acude a las llamadas de auxilio. Ni siquiera los obispos se libran de esta brutalidad.

Las enfermedades infantiles han hecho aparición. Niños que mueren de desnutrición y de difteria; tampoco hay dinero para enterrar los cadáveres depositados en los frigoríficos de las morgues. La mortalidad de los niños ascendió, en pequeños menores de un año,  a 18,6 muertos por cada 1.000 nacidos vivos.

Maduro ha cambiado a 90 miembros de su Gobierno en 45 meses de mandato. El presidente ha sido declarado, mediante una  decisión de la Asamblea Nacional, como ex presidente del país, por abandono de su cargo.

La Asamblea Nacional, cuyo mandato soberano ha sido sustituido por el del Tribunal Supremo, afín al chavismo, afirma que Maduro está fuera de la Constitución.

Maduro y su banda ha esquilmado el país, en colaboración con los generales chavistas./Redes Sociales.

Incluso el Supremo ha dado vía libre a una norma que permite, en contra de la propia Constitución, a un ciudadano nacido en otro país, si posee la nacionalidad venezolana, acceder a la presidencia del país. Se están curando en salud: se sabe que Maduro nació en Colombia; y Tareck Al Aissami, el recientemente nombrado vicepresidente, es hijo de sirio y disfruta de la doble nacionalidad. Ninguno de los dos podría ser presidente, según la carta magna.

Nada de eso sirve para nada. A Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López (un “agente de la CIA” según Maduro), la han acusado de perpetrar un golpe de Estado contra el Gobierno. Y a Henrique Capriles quieren inhabilitarlo por irregularidades contables en el estado de Miranda, del que es gobernador. Ya le han abierto un proceso. A María Corina Machado la desposeyeron, en su día, de sus derechos como miembro de la Asamblea Nacional por criticar al Gobierno en el extranjero. Un auténtico atropello.

A cada acción de la Asamblea o de la oposición responden Maduro y su Gobierno con un disparate cada vez mayor. No hay esperanzas (para la oposición) de respaldo a la legalidad democrática por parte de las Fuerzas Armadas. Sencillamente, están compradas.

Hay generales y miembros del Gobierno en los archivos de la DEA como traficantes de drogas. Hay cuentas de muchos de ellos, cuyas identidades se han hecho públicas en portales digitales, bloqueadas en los Estados Unidos. Se sabe que el Gobierno ha robado literalmente el dinero de los venezolanos, a manos llenas, pero no se puede hacer nada.

Parlamentos europeos, la propia Unión, el Vaticano y hasta los Estados Unidos, al menos hasta la entrada de Trump en la presidencia, claman contra lo que pasa en Venezuela y contra la violación sistemática de los derechos humanos, pero nadie hace nada.

Venezuela, el país más rico de Latinoamérica, se desintegra, se denigra y es esquilmado por Maduro, Diosdado y su banda. Pero nadie hace nada. Ni siquiera la presión interna y externa mueve un centímetro a este inculto mastodonte que preside la nación, en medio de la trampa y la mentira.

Mientras tanto, en el país se produce una auténtica masacre. La gente se recoge desde las seis de la tarde. Si vas o vienes del aeropuerto de Maiquetía puede que te atraquen en un atasco.

Venezuela es el primer país en número de coches blindados de Latinoamérica y eso que los empresarios han huido. Casi ninguno de los importantes vive en el país. Hace unos días mataron en la calle al presentador de televisión Arnaldo Albornoz. La excusa fue el robo, pero quién sabe.

Un venezolano con el que hablé el otro día, residente en Canarias, que tuvo que regresar a su país para solucionar unos trámites legales y vender su casa, me dijo: “No salí a la calle en un mes; me llevé de Canarias hasta el papel higiénico. Y, por supuesto, nadie quiere comprar el piso”.

Y es que la calle es un peligro, sobre todo de noche, horas en las que los malandros aprovechan para robar y matar. Hay miles de venezolanos armados por el propio Gobierno. La policía tiene miedo de perseguirlos con sus pistolas: ellos responden con fusiles de asalto.

Las autopistas, de noche, son un desierto: sólo circulan camiones, con tres o cuatro hombres fuertemente armados en las cabinas para proteger la carga, en caso de ataque.

Venezuela está siendo exprimida como un limón por estos sinvergüenzas, cuyo destino a corto plazo es muy incierto. ¿A dónde irán cuando todo esto acabe? ¿Se salvarán de la otra caza de brujas, la de la oposición? Así funciona este país. Siempre lo ha hecho de esta forma.

Otro día hablaremos de quién es Sanguino, el nuevo presidente del Banco Nacional. Y de la crisis del papel moneda y del cierre arbitrario de fronteras y del contrabando de dólares, propiciado por el propio Gobierno, y del latrocinio constante del Gabinete más corrupto de toda Latinoamérica. Y de una crisis de abastecimiento que va a matar de hambre a todo un pueblo. No acabaríamos nunca de contar todo esto. Así el nuncio del papa ha dicho que con esta crisis él podría escribir una novela. De las conversaciones de paz, o de lo que sea, ni se sabe. ¿Para qué? ¿Para que Maduro les siga tomando el pelo a todos, apoyado por sus generales chavistas?

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com