Todos muy susceptibles

1.- Recibo una llamada de alguien cercano a uno de los candidatos a la presidencia regional del PP. “Te notamos próximo a Asier Antona”, me dice. Teniendo en cuenta que yo a Antona lo conocí este miércoles, no parece probable que me haya encandilado de tal forma que la abducción haya sido instantánea, como el flechazo del amor. Así que negué la mayor. Yo la única amiga que tengo en el cuarteto es Cristina Tavío. Amiga mía, casi pariente, y amigo que fui de su padre, una gran persona y un gran emprendedor. Así que me gustaría que Cristina ganara, que quede claro, aunque una cosa son los deseos y otra la realidad. Nadie duda de que Antona tiene apoyos en Madrid, que Madrid lo prefiere a él, aunque yo prefiera a Cristina. Así que como yo no mando un carajo en el PP, permítanme que diga que si Cristina gana será un milagro, porque el favorito es el otro, que está apoyado por Arenas, por Ana Pastor y seguramente por Rajoy. Pero esto, como en el fútbol, puede tener resultados inciertos. Mas hay que tener en cuenta que Cristina lucha no sólo contra Asier sino contra el aparato del partido. Existe una posibilidad, pero remota: que Astrid y Águeda consigan muchos compromisarios en Lanzarote y Fuerteventura, que Tenerife se le vire a Asier y que no logre el apoyo de las Nuevas Generaciones. O que los tres candidatos que luchan contra Antona se unan, en favor de Cristina. No sé, pero me da que medio Madrid va a pasar por aquí para pedir el voto para el otro. O sea, que me mantengo en lo dicho: Cristina Tavío es mi amiga y quiero que gane, pero le va a ser muy difícil. Es una persona super animosa, super testaruda y fue la que levantó el partido en Tenerife, cuando el partido se encontraba en la puta ruina. Esto sí que no se lo quita nadie.

Cristina Tavío no es la candidata del régimen.

2.- Y es que todo el mundo, en la lucha fratricida, se ha vuelto muy susceptible y mira con lupa lo que uno escribe. Es verdad que un servidor es objeto siempre de un seguimiento especial en estas y en otras ocasiones, quizá por la fama que uno tiene de mosca cojonera, de bon vivant y de decir lo que le sale de las bolas. Fama, desde luego, inmerecida. Y luego, cuando gana el/la que sea, todos se olvidan de un servidor, no le hacen ni puto caso. Pero esto es ley de vida, se trata, ni más ni menos, que de la condición humana. Y esas reglas, por perversas y también por frecuentes, deben ser respetadas. Yo ya soy mayor y, cada día, uno de tras de otro, se me quitan las ganas de estar en esto, aunque esté en esto gratis, por jubileta. Tampoco me toca la puta lotería, yo creo que no le toca a nadie, que todo es mentira. Ya no me sale ni el reintegro de la bono-loto. Cuando la lotera me dice: “Hoy hay bote”, respondo que me da igual, que jamás seré favorecido. Cuando mi padre murió, el pobre, encontramos un armario lleno de décimos de lotería. Él sabía que no le habían tocado, los había mirado mil veces, pero los guardaba por alguna extraña circunstancia. Quizá por si la suerte variaba dentro del ropero, en su mundo mágico de irrealidades en torno a la fortuna.

Hasta Rajoy yo creo que apoya a Antona./D.A

3.- Así que, señoras y señores, yo creo que he hablado muy claro. El otro día me tomé un café con Cristina; si yo hubiera sido afiliado al PP le habría dado mi aval. Una vez, siendo Ignacio González Martín presidente, firmé la hoja de ingreso en plan coña, pero jamás la tramitaron. No sé quién tendrá esa reliquia, más bien falsa, porque mi intención no era la de entrar en el PP –o no sé si era AP–, sino vacilar. Fue un acto no consumado. Sí me afilié una vez a la UGT, también por vacilar, y si hubiera venido a mí Comisiones Obreras, también habría firmado. Como decía don Abel Trujeda, jefe de Riesgos del Banco Santander, cada vez que alguien suscribía un crédito y no lo pagaba: “Oiga, eso que usted firmó no era un autógrafo”. Mira que ser jefe de Riesgos y llamarse Abel tenía huevos. Suelen llamarse Caín.

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com